miércoles, 19 de febrero de 2020

Aikido no es un arte marcial, es una ciencia marcial


Cuando se piensa en Aikido, se piensa en arte marcial, sin embargo su práctica va más allá de la ejecución de técnicas para el combate, la autodefensa o la salud. La práctica de Aikido es un estudio de la biomecánica del cuerpo humano y de la espiritualidad humana. Y como estudio, en cada técnica y ejercicio se pretende descubrir que hay detrás de cada uno de ellos, sus principios, su esencia, su filosofía encarnada en la ejecución que busca como realizar cada una de ellas reduciendo el riesgo de hacer daño, buscando como mejorarla.

 La práctica del Aikido como ciencia biomecánica del cuerpo humano, estudia la postura correcta, el movimiento y la dinámica de las interacciones de los cuerpos en el combate y hasta la danza de la lucha. Por ejemplo en la postura correcta, lo más importante es cómo mantenerse relajado, cómo mantener el tono muscular mínimo  para estar erguido y que permite el movimiento fluido porque no hay crispación muscular. En este sentido podemos ver como Miguel Lobodía y David Lobodía en “Aikido y Ciencia” muestran 7 principios de la física aplicados en el Aikido que lo hacen una ciencia marcial muy efectiva si se entienden y aplican con diligencia y disciplina y que definitiva es lo que se estudia en cada práctica.


Pero sobre todo, el Aikido es una ciencia humana, el Aikido estudia el despertar de la consciencia. Realmente no se puede practicar el verdadero Aikido sin la plena consciencia del propio cuerpo en la postura, en cada gesto, en cada movimiento; es una consciencia que trasciende la forma y el tiempo que permite sentir la propia vida en cada criatura, allí donde la separación de los seres no existe porque somos unidad en el universo que Es: es la realización de la unidad. Además la consciencia de sí mismo, del Ahora, del ser, así sin tiempo es donde se genera, se crea el Aikido, no hay expectativas de técnica alguna, solo la consciencia de la postura, de la respiración, del compañero, del ambiente que nos rodea y dejar que surja el Aikido en el Ahora.

De las ciencias del despertar de la consciencia, el Aikido es aquella que desarrolla el autocontrol y el sentido de sí mismo en lo que podría calificar de “ambiente caótico”, en el sentido que se practica en un ámbito de lucha y confrontación como lo es un arte marcial, por lo menos en el ejercicio de un deporte o actividad física intensa o no, de acuerdo a lo que cada practicante considere su capacidad.
Y es que normalmente el despertar de la consciencia se práctica en la meditación en condiciones de ambientes calmos, que permita relajarnos, escucharnos en el silencio. Sin embargo el reto del Aikido es poder relajarnos y escucharnos en el bullicio del entrenamiento intensivo del arte marcial, en la desesperación de ser atacados poder desenvolverse con fluidez y conduciendo al compañero en el camino de la ejecución técnica, es la verdadera calma en la tormenta que permita responder con acierto a una posible agresión.

Por supuesto alcanzar semejante proeza el Aikidoka debe practicar la meditación en silencio y sentado, acostado, de pie, en movimiento, observando su respiración y por supuesto ejecutando técnicas en la práctica regular. El entrenamiento de Aikido debe ser variado y diversificado en cada sesión para una mejor comprensión de su estrategia y su filosofía. Aikido no es un arte marcial, es una ciencia marcial y como tal hay que estudiarla, comprenderla, practicarla.

viernes, 14 de febrero de 2020

LOS 5 PRINCIPIOS DEL AIKIDO


Práctica  


El Aikido es la vía de la fuerza y la compasión que conduce a la perfección infinita y la gloria divina.

─ Morihei Ueshiba


La práctica es la base del Aikido, es su esencia en el sentido que es la única vía por la cual se puede realizar todos los demás principios. Solo en el ejercicio de los principios del Aikido es posible sentir y presenciar el poder que encierra el Aikido. Para ello es fundamental el compromiso, la disciplina y la entrega. Es entender que es en el Ahora donde las cosas se materializan, se crea, existe, no hay tiempo de espera.

La práctica trasciende el ejercicio de hacer técnicas, después de todo, las técnicas son elementos que se puede ejecutar desde cualquier arte marcial cuando lo que se pretende es derribar y vencer al contrincante, eso es evidente cuando se aplican, por ejemplo en el Hapkido, arte marcial coreana hermana del Aikido, que comparte gran parte de las técnicas del Aikido, pero con más contundencia en la intención de hacer daño y dejar fuera de combate al oponente. 

Mientras que en el Judo y Hapkido su filosofía es “ceder para vencer” y “aprovechar la energía del contrincante para vencerlo”, el Aikido consiste en unir las energías de ambos para ser una en el flujo del ki, del Tao, de la naturaleza, entonces no hay oposición, confrontación solo el fluir de la naturaleza en el ejercicio de la técnica. Por eso quien pierde el equilibrio cae, quien se mantiene firme queda de pie, nadie pierde, nadie gana, solo cada quien cumple su rol.

Entonces la práctica de Aikido más allá de la técnica, es observar el propio ser en su esencia más allá de las formas, de las diferencias, para realizar la unidad al descubrir la vida propia en la vida de cada cual con quien se comparte el Ahora.

martes, 11 de febrero de 2020

LOS 5 PRINCIPIOS DEL AIKIDO

Centrarse

El Aikido alcanzará su objetivo supremo cuando cada ser, después de haber seguido su propio camino, no sea sino uno con el Universo.
─ Morihei Ueshiba


En astronomía hay un fenómeno bastante curioso, es la expansión. Según las observaciones astronómicas, todo en el universo se está alejando unos de otros, tal que sin importar la ubicación del observador, todas las demás galaxias se alejan de él, el punto del observador es el centro del universo puesto que todo lo demás se está alejando de él, cada observador es el centro del universo.

Por supuesto centrarse es más complicado que eso. Saber que el universo está en expansión no hace que el observador esté centrado. En aikido es organizar la postura para que el peso del cuerpo descanse sobre sobre las plantas de los pies sin más esfuerzo que el tono muscular necesario para mantener la postura.

Centrarse es estar aquí y ahora completamente. El pasado y el futuro son los extremos que se alejan en el tiempo psicológico, recuerdo y expectativa son cosas que solo existen en la mente, vivir el ahora, el presente es centrarse, es estar completamente en la situación ahora, observándola, creándola, viviéndola. El aikidoka se vuelve el centro de la técnica, el compañero gira a su alrededor cuando recibe la técnica, son uno donde el tori es el centro por su postura y movimientos y el uke la masa que es atrapado en la gravitación del tori para luego salir despedido, proyectado afuera, o tal vez absorbido en el centro del tori.

Pero entonces ¿Quién hace el papel de uke pierde su centro? Por supuesto que no, el uke también mantiene su centro, sin embargo hay que tener en cuenta que cuando un cuerpo se pone en movimiento debe pasar de su postura de equilibrio al desequilibrio, por eso quien toma la iniciativa de atacar ya ha perdido su equilibrio, eso es un punto a favor del tori. Pero el uke realmente debe procurar recuperar el equilibrio al igual que tori, ya que este también se pone en movimiento, pero este tiene la ventaja en el sentido que a diferencia de uke su movimiento es hacia fuera de la línea de ataque quien debe permanecer en esa línea, así que el ataque se pierde en el vacío que deja el tori más la ejecución de la técnica la caída es evidente, la cual es una forma de buscar recuperar el equilibrio, pero la respuesta del uke no necesariamente es la caída, también puede ejecutar una contratécnica. En la práctica puede surgir una serie de ejercicios como la contratécnica o el encadenamiento de técnicas que son otro tipo de respuestas a la técnica básica, la cual es un ejercicio para aprender Aikido que por lo regular no se muestra en las exhibiciones.
Uke es absorbido por tori en sankyo

En las negociaciones, el centrarse consiste en mantener la postura sensata del tema en cuestión, es saber que lo que prima en ella es que ambas partes obtengan algún beneficio, que no consiste en imponer una idea sobre la del otro, sino descubrir aquellos puntos en común para aprender y descubrir aquellos puntos. Por ejemplo, en aikido el practicante no pretende salir ganador sino ileso de la confrontación, por eso debe caer cuando pierde el equilibrio o debe lanzar al otro cuando se mantiene firme en su ejecución de la técnica. No importa cuál sea el rol que desempeñe en la técnica. Entonces el punto en común de los aikidokas es salir ilesos bien haciendo una técnica o haciendo una caída, no hay vencedor ni vencido, que es algo difícil de entender en los deportes de competencia.

En definitiva, centrarse es ser aquí y ahora dejando que la energía fluya libre: es decir, sin permitir que la mente se identifique con el pasado ni se obsesione con lo que pueda lograr en el futuro, solo ser en el camino que se ha trazado y siendo flexible para adaptarse a los surcos que se presenten en su avance.

sábado, 1 de febrero de 2020

LOS 5 PRINCIPIOS DEL AIKIDO

Mente de principiante

El Aikido es el principio que une a la humanidad con la Conciencia Universal. 
─ Morihei Ueshiba


El principiante es la persona que experimenta algo por primera vez, es aquel que siente que nunca antes vivió aquello que se encuentra ante sí. Esa debe ser la actitud de quien estudia aikido, ese que entiende que cada momento es único e irrepetible, cada técnica es única, cada experiencia es única, por lo tanto es nueva, es experimentada por primera vez.

Es difícil enfrentarse a los acontecimientos por primera vez, requiere un gasto de energía grande cuando observamos algo por primera vez, la atención debe ser mayor, concentrada y lenta, pero es lo que nos ayuda a entenderlo mejor: estudiarlo en detalle, minuciosamente, sin compararlo con cosas o experiencia pasadas, dejando que fluya la información nueva, dejándonos sorprender por la novedad y enfrentándola con calma, como quien quiere aprender.

Aunque soy instructor, siempre aprendo de mis estudiantes; cada nuevo estudiante es un desafío y una oportunidad para aprender aikido, relaciones humanas, cortesía y otros saberes que él pueda brindarme con su presencia en clase. Dar clase no es solo enseñar y dar información de lo que yo sé, es encontrar una nueva forma de trasmitir mi conocimiento y buscar la manera que mi estudiante lo comprenda.  



viernes, 6 de diciembre de 2019

LOS 5 PRINCIPIOS DEL AIKIDO

Presente

El Aikido es la verdad enseñada por el Universo que debe regir nuestra vida en la Tierra.
─ Morihei Ueshiba

 
En primer lugar debemos tener en cuenta que el cerebro es un órgano que se ocupa principalmente de la supervivencia, es decir, percibe principalmente el peligro de su mundo circundante antes que cualquier otra cosa, o más exactamente, interpreta la presencia de elementos desconocidos o sospechosos que no encajan en su mundo  como amenazantes, por eso, en el mundo actual, donde el cerebro “reptiliano” parece no tener cabida, ya que no estamos en las estepas africanas, si no en urbes más seguras, es necesario reaccionar con cabeza fría y cuestionar toda acción de nuestros compañeros antes de responder a tales, dando así un giro al punto de vista corriente de amenaza a un punto de vista de presente.
En la confrontación o la negociaciones podríamos apreciar los ataques del compañero como agresiones, o tal vez como presentes u oportunidades, dependiendo el punto de vista que asumamos eso será. En Aikido, el ataque del compañero es una oportunidad, un regalo, un presente que debemos asumir, asimilar, es dejarnos influenciar por la energía que el compañero entrega en su ataque.
Solo recibiendo el ataque sincero es que es posible la técnica de Aikido. Los ataques fingidos o precavidos que suelen hacer los principiantes, y aun practicantes avanzados, estancan la ejecución o la técnica lucen falsa. Como uke debo ser muy sincero en el ataque, debo entregar lo mejor de mí en él, al igual el tori debe ser sincero en la aplicación de la técnica, sobre todo en aquellas que son dolorosas.

Entregándolo todo en la técnica es que podemos comprender al compañero, entenderlo en su espíritu, cuerpo y alma, que hay en su petición, en su búsqueda. Cuando profundizamos en ese regalo que nos entrega con su ataque más allá de la aparente agresión, es ¿Cuál es su intensión? ¿Qué hay de nosotros que le molesta? O más exactamente ¿Qué está proyectando de su sombra en nosotros? Por eso siempre debemos estar muy atentos a profundizar, cuestionar y buscar lo que afecta al compañero para darle la mejor respuesta a su necesidad expresada en la agresión. 

viernes, 25 de octubre de 2019

LOS 5 PRINCIPIOS DEL AIKIDO


1. UNIÓN

El Aikido es el camino que reúne a todos los caminos del Universo desde la noche de los tiempos; es el Espíritu Universal que contiene y une a todos los seres.
─ Morihei Ueshiba

Ai
Aikido es interpretado como el camino de la armonía de la energía, es decir, que las diferentes energía del universo convergen y armonizan para la creación y la existencia de todo cuanto existe.

En la práctica del Aikido consiste en ser sensible al ataque del compañero: ¿cómo es el ataque? ¿Hacia dónde dirige su energía? ¿Qué intención lleva con él? Y con todos estos interrogantes responder al redirigir el ataque a su neutralización, a guiarlo a que la energía del ataque se diluya en la ejecución de la técnica. En este aspecto, la técnica es una construcción que se lleva a cabo entre ambos compañeros que empieza con el ataque de uke y termina con la proyección o inmovilización (o tal vez con algún otro final como la contra técnica o un estancamiento).

En el Aikido Verbal, es la capacidad de escuchar al compañero, es dejarse influenciar de él para comprender como piensa, porque en caso de una negociación, por ejemplo, es necesario saber que necesita su compañero, que busca en su transacción con nosotros, para tal caso debo preguntar y escuchar su pensamiento, descubrir su punto de vista, pensar como él, fundirse en su ideología para brindar una respuesta o una oferta a su necesidad.

Igual ante una ofensa, como un insulto, escuchar que hay más allá de su intención de ofender para dar una réplica a la altura nuestra, de nuestros derechos a ser respetados y, por supuesto, respetarle sus derechos. Incluso tener la capacidad de volver la ofensa verbal en una situación jocosa que revierta el ambiente tenso que ella crea en un momento relajado y, tal vez, agradable.

jueves, 17 de octubre de 2019

Suponiendo culpas y culpables


En una ocasión, entrenando en un seminario de mi maestro de Aikido, tenía dificultad para aplicar la técnica a un compañero, siempre llegaba a un punto de estancamiento. Yo atribuía esta dificultad a una falla en mi ejecución, que yo estaba forzando la técnica, algo estaba fallando y no podía entender qué. Sin embargo mi maestro se acercó y nos comentó “ambos tiene un aikido muy opuesto, uno de ustedes tiene un aikido muy fuerte y el otro muy suave; Jairo, tu aikido es muy suave, en cambió el suyo es muy fuerte”, a lo que mi compañero me miró sorprendido diciendo “creí que era al contrario, pensé que mi aikido era suave”.
Realmente en el Aikido, cada técnica es algo que se construye ente dos, en tal sentido, cuando hay una falla en la técnica, cada cual de sus participantes, tanto uke como tori, debe examinarse a sí mismo y hacerse preguntas como ¿dónde está el fallo? Puede que quien presente la dificultad sea el uke en su ataque y forma de recibir la técnica, como en el tori en su ejecución, o tal vez en ambos. Es muy fácil atribuir al compañero una mala ejecución cuando soy uke y decir, “no siento que me desequilibre” mientras me pongo rígido como una tabla y estanco el flujo del ataque. O cuando soy tori y no logro derribar al uke decir “siento mucha resistencia de mi compañero eso hace muy difícil derribarlo, qué mal uke es”.
Así que cuando se habla de sinceridad en el ataque consiste en dejar fluir el trayecto del ataque y acompañar la ejecución con intención de autoprotegerse de la técnica, es decir, evitar ser dañado por la misma, ya que con la técnica supuestamente viene un contraataque, o sea un golpe (recuerde que O’sensei decía que el atemi es el 90% de la técnica). La sinceridad en la ejecución de la técnica también consiste en dejar fluir hasta que el compañero reciba lo que está dispuesto a recibir, bien sea el ukemi, un golpe, una contratécnica  o un simple estancamiento —el cual se puede presentar porque, por etiqueta, el aikidoka evita golpear con contundencia al compañero—, pues no tenemos la menor intención de dañarlo, humillarlo o cualquier otro resultado que pueda ocurrir en esos encuentros forzados.
Así que siempre practique con la intensión de aprender, de mejorar en cada entrenamiento, y siempre analizando a detalle cada acierto y cada error que se presente, no busque responsables de los fallos, estudie cada error, corríjalo o pregunte a su instructor sobre la forma correcta o de cómo debe ejecutar la técnica con su compañero cuando está fallando algo en ella. Si usted es el instructor y tiene dificultad, pues permítale al estudiante cuestionarlo y descubran juntos la mejor manera de encontrar la falla y corregirla. No crea que porque usted es instructor, Sensei, maestro o cualquier otro título que ostente lo hace invulnerable o sabio, tal cosa no existe y como instructores somos vulnerables y cometemos muchas fallas en la ejecución de la técnica, después de todo cada técnica es única, y solo en su momento se presenta la situación como tal que demanda ser resuelta en ese momento, o tal vez después de un largo y profundo análisis de las variables que se presentan. Evite hacer suposiciones, sobre todo evite calificar a su compañero, estudiante, maestro o quien sea por una situación fortuita que se presenta durante su interacción con esa persona. 

¿Es el Aikido un arte marcial meramente defensivo?

 Cuando yo empecé a practicar artes marciales, más exactamente Taekwondo, mi profesor solía decir que “deberíamos usarlo únicamente como def...