lunes, 23 de abril de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
CON RESPECTO A LA TÉCNICA
Cuenta
una leyenda que un alumno de Jigoro Kano, maestro creador del judo, que un día
decidió ir a la montaña a meditar y entrenar solo para mejorar su técnica.
Varios años después volvió ante su maestro y le dijo haber descubierto una
nueva técnica. Sensei Jigoro Kano, le pidió que se la enseñara haciéndole una
demostración con otro de sus alumnos. Este hizo su demostración, hasta que el
maestro se le acercó y le dijo que la intentará con él, una vez que lo hizo
quien resultó derribado fue el creador de la nueva técnica, a lo que el maestro
agrego, “aun no haz descubierto nada”.
Todo
esto para decir que una técnica es algo más que el gesto que caracteriza la
técnica misma, es decir su forma básica. Una técnica no se puede decir que se
ha aprendido hasta que el estudiante
domine los diferentes aspectos de la misma, ósea, la forma básica (kihon waza),
la forma adecuada de recibirla (ukemi), la contra técnica (kaeshi waza), la
modificación de la técnica (renraku waza) y la variación de la técnica (henka
oyo waza).
En
Aikido se puede distinguir unas 25 técnicas básicas, según cada federación
tiene su número de técnicas de estudio en sus programas. En el nuestro, la
Asociación Antioqueña de Aikido, cuenta con un número de 18 técnicas básicas,
que se aplican contra unos 11 tipos de ataques, con tres diferentes posturas.
Esa combinación hace un número muy elevado de técnicas. Pero esas variaciones
tiene que ver más con renraku waza, es decir, la técnica modificada según el tipo de ataque recibido. Y en cuanto al
tema que aquí se trata, el conocimiento de la técnica y su aplicación efectiva,
da cuenta de que para aprender una sola de las técnicas requiere un largo y
concienzudo camino de entrenamiento.
El
primer paso, es pues el kihon waza, la técnica básica, que consiste en conocer
el gesto adecuado que le da la característica a la misma. Hace parte de la
esta, el ukemi, la forma adecuada de recibir, de tal manera que pueda el
aikidoka salir ileso de la ejecución de la técnica. La mayoría de ukemi
consiste en caer al piso rodando, esto es la estrategia para escapar y evitar
ser golpeado, al contrario de lo que ocurre en las artes marciales
competitivas, en las cuales caer es considerado como perder. Otra forma de
ukemi, sería la contra técnica o kaeshi waza, que consiste en redirigir el
ataque del compañero para entrar el aikidoka a dominar la situación.
La
modificación de la técnica o renraku waza, consiste en realizar una técnica con
ligeras modificaciones a la técnica básica con el fin de evitar la contra
técnica o, simplemente, enriquecer las
posibilidades de su efectividad. Al igual la variación de la técnica o henka
oyo waza, que consiste en iniciar una determinada técnica pero al final
ejecutar otra que tiene el propósito de sorprender al compañero y enriquecer
las posibilidades.
Por
último he de señalar que los personajes que participan en el combate o danza
del aikido, se denominan, tori que es quien ejecuta la técnica y uke que es
quien la recibe, es decir que en intercambio de ataque y defensa estos papeles
se intercambian constantemente. De hecho toda técnica de Aikido es una contra
técnica en tanto que es una respuesta a un ataque que recibe el aikidoka, así
que es uke en ese instante y se vuelve tori al momento de responder con la
ejecución de una técnica.
Es pues
largo el camino para aprender una técnica en Aikido, pues no basta con conocer
la ejecución adecuada de una técnica, se debe explorar todas las posibilidades
con las que cuenta el aikidoka cuando se
trata de entender los principios que hacen la esencia de la misma.
lunes, 27 de febrero de 2012
POSTURA
Demostración de O Sensei sobre el poder del ki y
y de su excelente postura
Cuando
en artes marciales se habla de postura, por lo general se hace referencia a la
guardia, es decir a una postura de atención y alerta en el combate. Cada arte
marcial tiene sus guardias con ciertas características propias del fundador o
del maestro que encabeza el estilo.
Hay una
gran cantidad de guardias según el momento y necesidades que se presentan en el
combate. De tal modo que las guardias o posturas van desde la postura relajada y
natural hasta la de máxima alerta. Hay guardia adelante, atrás, de jinete entre
otras dependiendo de la forma de ubicar los pies en relación con la dirección
del cuerpo y su colocación espacial y su proyección de tal manera que el
artista marcial refleja su intención y disposición al combate que invita al
contrincante a la lucha o huida.
En aikido
se observa la postura adelante alineando las piernas una detrás de otra,
doblando la pierna de adelante y estirando la de atrás, con una guardia de
manos estiradas hacia adelante con una ubicación de ellas como si estuviera
tomando la katana entre sus manos pero sin cerrar las manos. Sin embargo, el
aspecto más importante no es la forma misma de la guardia, tal como se observa
en la mayoría de maestros en su exhibiciones de aikido, los cuales suelen
asumir una postura relajada y natural, la que podríamos deducir que es la
denominada guardia no guardia, es decir un tipo de guardia ambigua donde
aparentemente este luce descuidado sin embargo refleja una concentración y
atención a todo su entorno que es difícil pretender atacarlo. Esto nos lleva a
deducir que la postura no está centrada en la forma de la guardia sino en una actitud
que enviste todo el cuerpo y refleja una profunda concentración.
Por
supuesto la postura tiene que ver con la actitud, con atender las
recomendaciones de los maestros de mantener el peso abajo, estar completamente
relajado y proyectar el ki hacia afuera. De tal manera que el cuerpo está
firmemente anclado al piso y con la flexibilidad suficiente para responder a los
ataques en la fluidez del movimiento que exige el combate. La postura es,
entonces, algo más que la guardia, es la actitud y la disposición para hacer
frente a las adversidades sin descomponerse, es la posibilidad de ejecutar la
técnica manteniendo la compostura y los principios básicos para esta. Por eso
cuando su instructor le exija mantener la postura, obsérvese a sí mismo y
mantenga la atención sobre su propio cuerpo y sobre la ubicación de cada parte
de su cuerpo para comprender como se puede mover con total libertad, sin que
tomar a su compañero para ejecutar la técnica sea un problema para desplazarse
y desplazarlo en la realización del ejercicio, en la realización de su defensa.
miércoles, 26 de octubre de 2011
DEFENSA PERSONAL POR LA VÍA DE LA PAZ
1. Defensa Personal y artes marciales
Cuando se ofrecen cursos de artes
marciales siempre se alude a la defensa personal como atractivo para que le
gente se motive a practicarla. Lógicamente este ideal cae al transcurso que se
practica, pues se descubre que para lograr un buen desempeño en el arte marcial
que se practica es necesario un buen estado físico que se alcanza con una
practica casi de un deportista de alto rendimiento, lo que implica sacrificar
un poco la salud, puesto que la practica de cualquier deporte casi al 100% de
nuestra capacidad disminuye la reserva energética del cuerpo y cae rápidamente
en un estado de agotamiento. O sea que las personas que se acercan con el ideal
de aprender a defenderse pierden interés, pues es lógico que si soy fuerte,
ágil, muy hábil y astuto podría defenderse sin ningún problema así no sepa
algún arte marcial. También la idea de defensa personal está asociada con la
idea de estrategias para tomar ventajas en un combate real. Pero ninguna
estrategia marcial es realmente 100% efectiva; siempre hay una contra técnica o
truco para superarla o evitarla. El combate simulado que implica su estudio
tampoco llena las expectativas sobre la efectividad de la técnica, y no es
posible cubrir todas las posibilidades de ataques o estilos de combate
posibles, sobre todo cuando cada arte marcial tiene su propio estilo de
combate, que no se compara con el combate callejero que implica la defensa
personal. De este modo nos queda replantear que es defensa personal.
Las personas que buscan en las artes
marciales defensa personal, son por lo general personas que se consideran
débiles e indefensos ante un mundo agresivo y violento --tal vez tienen su "abusivo personal" que los violenta a diario a quien estiman, por lo que quieren
aprender a defenderse sin lastimarlo-. Se podría decir que más que
defensa personal buscan el modo de vengar la ofensa que otros le acometen,
demostrarles que son poderosos y difíciles de intimidar. Pero eso no es defensa
personal, así haya quien diga que "la mejor defensa es el ataque",
pero eso es falso, si yo ataco primero paso a ser el agresor antes que el
agredido, eso no es defensa sino agresión. También si respondo un ataque pasó a
entrar en el juego de la violencia que el otro quiere imponer, eso no es
defensa, eso es un combate, una guerra. Debemos entender la defensa como tal,
como la acción de evitar ser lastimados, de proteger mi integridad y para tal
meta no es necesario lastimar al contrincante o eliminarlo, sólo hay que
mantenerse alejado de la trayectoria de sus ataque, eludir sus golpes y tal vez
buscar una conciliación. El Aikido es el primer arte marcial que ofrece esta
alternativa de intercambio en la ejecución de su estilo de combate.
Tal vez los Aikidokas estén en desacuerdo
con mi planteamiento, puesto que el Aikido ofrece un sistema de combate
particular que no tiene punto de comparación con el combate callejero, que es
sobre el cual se aplicaría la defensa personal. Pero el Aikido ofrece dos
alternativas aplicables a la defensa: evitar ser lastimado con movimientos de
esquiva (giros y desplazamientos en zig zag) y plantea un movimiento muy
natural de acuerdo a la anatomía del cuerpo humano, o sea que para la ejecución
de la técnica no es necesario hacer posiciones o movimientos complicados como
los que realiza la gimnasia (en casos como la capoeira o el kung fu). Lo que
sugiera que a la larga, una vez comprendido los principios básicos del Aikido
es posible aplicar el Aikido a la defensa personal.
2. El kata
Otro argumento para desechar las artes
marciales como defensa personal es el asunto que estas privilegian el kata
sobre la eficacia en el combate. Pero ¿qué es el kata? Se entiende el kata como
el esquema demostrativo de un combate simulado. Normalmente se traduce como
forma, esquema, figura, gesto, pero hay que entender su sentido más profundo
porque lo se busca con la practica del kata no es sólo la belleza formal de la
técnica -de ser así, no sería un arte marcial sino una danza- sino, además la
forma mas eficaz de la misma, o sea la formalidad de la técnica marcial no es
más que la búsqueda de los principios físicos y biomecánicos que comprenden la
ejecución de la técnica, o lo que es lo mismo, se pretende lograr mayor
eficacia con el mínimo esfuerzo. Por eso la práctica de un arte marcial como
defensa personal demanda una entrega entera y constante a la práctica durante
varios años antes de pensar en la eficacia en el combate. Las artes marciales
orientadas al kata se practicaban en el Japón en tiempos de paz como método
para mantener a los guerreros en forma al tiempo que mejoraban sus estrategias
de combate, por lo que la aplicación de las técnicas no se llevaba hasta su
máxima expresión, o sea la muerte del contrincante, situación que ha llevado a
pensar a la gente que la practica del kata no es una adecuada manera de llegar
a comprender la razón de ser de las artes marciales que es superar al
contrincante. Practicar de una manera suave y cuidando al compañero es para
algunos una forma de engañar a las personas con respecto a la defensa personal,
pues el cuerpo no aprende a reaccionar con la destreza y fuerza del combate
real, y tal vez es cierto cuando se espera que las respuestas de pelea sean
casi reflejas en los guerreros. Por eso artes marciales como el Taekwondo
llevaron a la competencia el combate con contacto total apoyado con una serie
de protectores y, por supuesto, restringiendo las técnicas peligrosas,
reduciéndose a un boxeo con las piernas.
Pero a la larga creo que este argumento
desmerita el valor de la kata como estudio de mejorar y perfeccionar el estilo
de combate. Y, por supuesto, el Aikido como arte marcial no violento no
necesita restringir o disimular la realidad del combate, puesto que su práctica
no se realiza para resaltar la superioridad de uno sobre el otro o para
aniquilarlo. Por ejemplo, cuando el uke cae no es por que perdió ante el tori,
sino que es una manera de salir ileso de la técnica teniendo la
posibilidad de huir o continuar con el combate. Y, por supuesto que, si se
comprende el principio básico del Aikido: "evitar ser lesionado", una
buena caída es la mejor manera de alcanzar este objetivo, puesto que el choque
y la confrontación puede ocasionar daños a uno o al otro.
3. Ser uke.
Sin embargo, la razón de mayor envergadura
para la deserción en las artes marciales no es la frustración de no alcanzar
las metas, lo engañoso de la practica del kata con respecto al combate real o
el sacrificio que implica su practica, sino el golpe al ego cuando se es uke -y
es que ubicarse en la posición de quien pierde, es humillado o inferior a su
compañero es desagradable para cualquiera, sobre todo en una sociedad que
promueve la gloria del triunfo-.
Quien practica artes marciales desea
aprender a superar al contrincante con técnicas que muestren su superioridad en
fuerza, astucia e inteligencia, pero para aprender las estrategias de combate
debe primero recibir las técnicas; tal es el caso en el Aikido donde su estudio
supone un agresor que pierde al intentar golpear al Aikidoka, este supuesto
agresor es uke. Entonces uke tiene dos connotaciones negativas que nadie quiere
asumir: es el malo y es el perdedor. Y lo peor es que se resalta la importancia
de uke sólo en el sentido de ser necesario para aprender a ejecutar la técnica
y se desconoce su papel primordial como maestro de tori y sobre todo como el
camino de la humildad del artista marcial.
El efecto de las connotaciones
psicológicas que recaen sobre uke son un aspecto importante para estudiar en el
caso de las deserciones y en las dificultades de los novatos para comprender la
técnica de Aikido, pues estas lesionan el ego del practicante que desconoce el
arte de ser uke, arte que esta íntimamente relacionado con la filosofía
oriental (del eliminar el ego y el desapego del Zen y de la "no
acción" del taoísmo entre otras ideologías orientales que promulgan el
vacío como lo verdaderamente real). Y es que en un pensamiento donde la
rivalidad de los opuestos no existe, sino que hay una dialéctica dinámica no se
puede hablar de malo o bueno, perdedor o ganador porque los opuestos se
confunden en una unidad indiferenciada donde no se sabe quien es quien; sólo
hay una relación de dos en la practica donde cada cual le saca provecho al
papel que le toca desempeñar.
Ser uke es el camino de la humildad, de la
eliminación del ego en el sentido del dejarse guiar por tori en la ejecución de
la técnica sin la pretensión de ser el mejor, pero no significa una resignación
y un abandono al antojo del tori sino que debe haber una comprensión corporal
de las intenciones que se ponen en juego en la técnica, el uke debe estar vivo,
despierto al camino que muestra tori: una buena técnica sólo puede ser superada
con una buena caída. La humildad es reconocer el valor del otro por lo que es,
es ser capaz de dar y recibir, de compartir y entregarse por entero a la
práctica. Pero la comprensión de la humildad debe obtenerse de la práctica
misma, pues sólo por medio de ella se comprende el sentido del Aikido que es el
amor por todos los seres. Esto es difícil de entender porque las artes
marciales se marcarían como artes creadas para destruir, para hacer la guerra.
Pero el Aikido se inscribe en las artes marciales que privilegian el Kata por
encima del combate, esto es un arte que observa la belleza del gesto, la forma
nacida de un espíritu noble. Podría decirse que es un camino inverso a la
sublimación, que eleva la energía corporal a un alma, el Kata eleva la energía
espiritual a un cuerpo que la expresa. Por eso en Aikido nadie es mejor que el
otro: uke y tori deben fundirse en una unidad indiferenciada donde sólo la
técnica es.
También hay que entender que el maestro no
es sólo la persona que enseña o personifica al Aikidoka superior. El maestro es
la persona que sabe asumir el papel que le toca desempeñar, quien lo ejecuta
con esmero y maestría. Por eso a los grandes artistas se les llama maestros,
por que saben ejecutar su técnica con limpieza y belleza del gesto. El Aikidoka
no es la excepción, tanto si es uke como si es tori, su técnica debe mostrar
belleza, gracia y virtuosidad tanto al recibir como al dar la proyección o el
control. En tal caso es el uke quien decide la impecable de la técnica, pues si
la recibe con orgullo, miedo o provocación se pondrá en riesgo su propia
integridad física, además que la forma correcta de recibir abre posibilidades
de contraatacar, por lo que resistirse a recibir es algo estúpido en Aikido.
Con los argumentos expuestos hasta ahora
creo que hay bastantes méritos para considerar al Aikido como una buena
estrategia para la defensa personal, eso sí, se debe tener en cuenta que en
caso de peligro real ante un bandido hay un sinnúmero de fenómenos que se deben
tener en cuenta, y por lo tanto no se puede garantizar que una persona con gran
habilidad de Aikidoka pueda salir ileso de tal situación, sólo se espera que un
Aikidoka en fe de sus principios no tenga nunca que enfrentarse a una situación
donde ponga a prueba sus conocimientos. Por último hay que comprender que la
idea de armonía en Aikido no es el de la suavidad o del aprovechar la fuerza
del contrincante para vencerlo, es la de evitar la confrontación, el choque
para entrar a conciliar, a ser Uno, es la defensa personal como tal, como la
evitación de ser lastimado tanto a sí mismo como al otro, porque después de
todo -entendiéndolo desde los principios de la filosofía oriental- todos
estamos interconectados en un sistema cósmico, donde hacerle daño a otro es
hacerse daño a sí mismo, así que es preferible evitar la confrontación y tratar
de llegar a un acuerdo de paz con el otro.
Así que trabajemos a conciencia para ser
buenos ukes antes que esperar ser grandes Aikidokas por la superioridad ante el
otro.
martes, 28 de junio de 2011
LA INMOVILIZACION
Las inmovilizaciones o controles consisten en tomar al
contrincante para reducirlo y evitar que pueda agredirnos con sus ataques. En esta
categoría de combate se aplican palancas, estrangulamientos, abrazos y agarres
para llevar al contrincante a una situación que no pueda moverse. De esta
manera se puede aplicar estas diferentes formas de agarre a diferentes partes
del cuerpo, los brazos, las piernas, la cabeza, etc. De tal manera que desde
esa parte del cuerpo se le tiene controlado y se le impide moverse, bien sea
porque no puede hacerlo o porque al intentarlo se produce un gran dolor en
alguna parte de su cuerpo. También son aplicadas en el desarme como forma
segura de quitar el arma de una manera más segura.
También se inscribe en este tipo de combate las técnicas de
conducción, de arresto entre otras necesarias para las fuerzas del orden público ya que permite reducir a una persona violenta
sin lastimarlo y conducirlo a una situación que facilita su arresto.
miércoles, 8 de junio de 2011
EL DERRIBO
Las dos primeras estrategias de combate que vimos, cortar y golpear son estrategias activas, donde tomamos la iniciativa en el combate, las otras dos, derribar e inmovilizar son estrategias de defensa, veamos ahora en que consiste la tercera forma de estrategia de combate.
El derribo, que consiste en
esquivar un ataque y provocar una caída al agresor. La proyección
consiste en tomar al contrincante para lanzarlo contra el piso. En ambos
casos es necesario permitir que el contrincante ingrese al campo vital
del artista marcial, para con movimientos circulares y agarres tomar el
control del combate y llevar al piso al contrincante.
La caída, por su parte es una forma adecuada de recibir una proyección o derribo, de tal manera que se proteja el cuerpo al contacto contra el piso, por eso, y en contradicción a lo que pasa en la competencia de algunas artes marciales, no debe ser evitada cuando se es derribado o lanzado, sino que hay que adoptar el cuerpo para reducir el golpe contra el piso y salir ileso.
La caída, por su parte es una forma adecuada de recibir una proyección o derribo, de tal manera que se proteja el cuerpo al contacto contra el piso, por eso, y en contradicción a lo que pasa en la competencia de algunas artes marciales, no debe ser evitada cuando se es derribado o lanzado, sino que hay que adoptar el cuerpo para reducir el golpe contra el piso y salir ileso.
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miércoles, 25 de mayo de 2011
LOS GOLPES
El golpe es conocido como el choque de dos cuerpos. En las artes marciales hace referencia a los puños y patadas que lanza el artista marcial contra su contrincante.
los golpes deben tener foco y precisión, es decir centrar la energía en el arma o parte del propio cuerpo con la que se golpea y deben ir a un punto exacto del cuerpo del contrincante, en general, a un punto de presión o punto débil del oponente para lograr el objetivo de noquear o sacar del balance a este, de tal manera que deje de representar peligro a la propia persona amenazada.
En el vídeo vemos ejercicios del profesor Jairo y a partes del arte marcial ruso sistema (Система) del maestro Vlademmir Vasilev con su maestro y otros.
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