Una vez un estudiante me preguntaba si consideraba que me ha robado si
asistía a clases sin pagar la mensualidad y luego se retira sin hacer
dicho pago. A lo cual respondí: El conocimiento, tanto como la enseñanza
son invaluables, ¿cómo podría la mensualidad cubrir tal costo? Cada
cuál da a éstas virtudes el valor que considera apropiado desde su
propia perspectiva, dependerá del valor que se da a sí mismo, de cuánto
considera ha aprendido y cuánto comprende de lo que ha estudiado.
Esto son cosas que no se pueden robar. Yo aprendo de cada estudiante,
de cada clase, de cada momento que vivo y comparto con otro ser humano,
eso no puedo pagarlo con dinero, lo pago con gratitud, procurando
brindar mi conocimiento al otro con amor con la esperanza que entienda y
aproveche mi aporte. Si cobro una mensualidad no es por la enseñanza,
es porque lamentablemente estamos en una sociedad de consumo y debo
conseguir dinero para cubrir mis necesidades y las del dojo. Así cuando
alguien deja de pagar la mensualidad, realmente le roba a sí mismo, a
sus compañeros y a la sociedad, porque con ése acto podría estar
dejando fuera de su actividad a un instructor que está dando formación a
otros estudiantes, y tal vez sin ese dinero no pueda seguir ejerciendo
su oficio, tenga que cerrar las puertas del dojo, y quien sabe que será
de su suerte.
lunes, 3 de septiembre de 2018
viernes, 3 de agosto de 2018
Toda técnica es básica, la efectividad es del momento
Entre las expectativas de quien se inicia en la práctica de un
arte marcial como el aikido, esta la inquietud por la efectividad en caso de
defensa personal. Ante lo cual, un instructor serio, debe preguntar sobre que
considera el estudiante que es la defensa personal, por que habitualmente se confunde
con la riña callejera, es decir, muchos estudiantes esperan aprender como pelear
en la calle hasta vencer al compañero (no
uso términos como delincuente, contrincante o algo similar en este caso porque
considero que cualquier persona en la calle es un compañero de viaje en la
vida) noqueándolo o haciéndole mucho daño, tal como se muestra en las películas.
Pero ese no puede ser el caso en las artes marciales en la actualidad, donde éstas
son consideradas como deportes o, como en el caso del aikido, caminos
espirituales para la autosuperación personal.
Debemos ser sinceros al preguntarnos por la efectividad de
la técnica en el caso de la defensa personal al considerar que es imposible
recrear con exactitud las diferentes variantes que se presentaran en caso de
una agresión a la integridad personal. Por eso, las técnicas tienen una ejecución
general de la forma que se practica en la clase contra un supuesto ataque, esa ejecución
es un kata, una forma de estudio, que lejos de mostrar efectividad se pretende educar
el instinto, el cuerpo y la mente para que funcione de manera adecuada; el kata
debe mejorar la postura, la respiración y fortalecer el cuerpo. De tal manera
que el estudio de la técnica siempre está enmarcada en el kata, la forma básica
que con su repetición constante va a evolucionar de la forma burda y tosca a
una forma elegante que eventualmente podría ser efectiva a la hora de aplicarla
en la defensa personal, pero que como instructores de artes marciales no le
podemos garantizar a ningún practicante será realmente efectiva, por eso como reza
la frase anónima con que se titula este artículo “toda técnica es básica, la
efectividad es del momento”, es decir, solo ante la situación que se presente
donde se requiera ser efectivos con la técnica, es posible verificarla, de
resto, solo es kata, es técnica básica.
sábado, 17 de febrero de 2018
Autocontrol
Vienen, pues, a
Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que
vendían y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los cambistas, y las
sillas de los que vendían palomas.
Marcos 11; 15.
Entre las habilidades del
desarrollo personal que se esperan adquirir con la práctica del Aikido se
encuentra el autocontrol, esa capacidad de dominarse a sí mismo, de no dejar
que los demás le saquen de quicio o algo parecido. ¿Pero qué significa
autocontrol? En el imaginario se puede pensar que alguien tiene autocontrol
cuando permanece inalterado por circunstancias adversas, violentas o
peligrosas; el miedo o la ira no se manifiestan en su rostro ni comportamiento
cuando es agredido o insultado por otra persona.
El autocontrol como “la habilidad
de controlar las propias emociones, pensamientos, actos y deseos” en ningún
momento indica de quien la ejerce no exprese sus emociones, pensamientos, actos
o deseos. Muy por el contrario, quien se domina a sí mismo es alguien que expresa
sus sentimientos en el momento y lugar adecuados, es alguien que ejerce la
comunicación asertiva, es decir expresa sus pensamientos y emociones en el
marco de su propio derecho a defenderse respetando los límites que eso implica,
es decir, respetando los derechos de los demás con quien comparte los espacios
e intereses comunes.
Por otro lado, el Aikido como
arte marcial, enseña a defenderse a sí mismo de posibles agresiones que pueda
sufrir la persona. Si bien, conocido como “el arte de la paz”, como un arte que
enseña el cooperativismo y colaboración entre los practicantes, no deja de
enseñar la aplicación de técnicas que en otros escenarios serian altamente
lesivas para la persona que la reciba, es decir, la técnica de Aikido aplicada
a una persona que no sabe cómo recibirla es altamente probable que resulte
lesionado. En tal caso, uno como aikidoka espera tener el suficiente
autocontrol y control de la técnica para reducir al mínimo el posible daño y
solo hacer una neutralización de la agresión proveniente de una persona
violenta.
También se debe tener claro que
los conflictos cotidianos que se presentan normalmente se inician con
intercambios verbales. En ese sentido el Aikido propiamente dicho no enseña a
responder a insultos o agravios verbales, aunque ahora se habla de Aikido
Verbal y toda la filosofía del Aikido se enfoca en la resolución pacífica de
los conflictos. Lo cierto es que el Aikido es puramente físico, es la ejecución
de técnicas en respuesta a agresiones físicas, a golpes o puñaladas o cortes de
espada. La palabra solo ocasiona perturbación psicológica y emotiva; ofende en
caso que la persona, en su habilidad de dominarse a sí mismo sea escasa (o tal
vez no). En fin, tal vez el entrenamiento no enseña Aikido Verbal, pero si
enseña algo fundamental en el dominio de las emociones, el control de la respiración.
Las emociones van al ritmo de la respiración, o tal vez al contrario. Lo cierto
es que la respiración se altera con la emoción sentida en cada momento. Así pues,
el Aikido Verbal es otra enseñanza que puede ir de la mano del entrenamiento de
Aikido en tanto que el instructor discuta con sus alumnos y todos lean libros,
artículos o páginas web al respecto. Entonces es claro que el mero hecho de
entrenar Aikido no hace del aikidoka una persona auto controlada en sí misma, y
debe además de entrenar, estudiar, investigar y comprender como extender ese
conocimiento a todas las esferas de su vida.
Entonces hemos de considerar que
tener autocontrol no necesariamente es alguien que manifiesta total dominio y control
de sus pensamientos, sentimientos, actos y deseos. Así como un buen maestro de
artes marciales, en su honestidad, no puede garantizar a sus alumnos que con su
arte marcial puede efectivamente defenderse en la calle, debido a que el
resultado de un desencuentro dependerá de muchos factores que entran en juego
al momento de tal hecho, igualmente, el dominio de sí mismo no depende del
entrenamiento sino de las circunstancias del momento al que debe enfrentar. Por
ejemplo, enfrentarse al tráfico de las ciudades modernas es bastante
estresante, es frecuente que por imprudencia propia o de otro conductor ocurran
situaciones agresivas verbales y tal vez físicas. En este caso hablaré de mi
propia experiencia como ciclista. Medellín no es una ciudad para montar en
bicicleta, es tal vez el actor vial más vulnerable incluso que el mismo peatón,
ya que por lo menos los peatones cuentan con aceras para transitar, pero el
ciclista debe transitar en medio del tránsito pesado de las avenidas,
esquivando vehículos de todo tipo.
En mi experiencia como ciclista, solía
ignorar a los conductores malhumorados que insultan y vociferan en la calle a
los ciclistas por el mero hecho de estar en las vías, o por desencuentros por
imprudencias de uno u otro. Sin embargo, esta respuesta considera acertada por
muchos estudiosos del Aikido Verbal en muchas ocasiones no era tan buena, uno
resultaba perseguido y hasta atropellado por el conductor enfadado. En varias
ocasiones me ha tocado subir a la acera y meterme en contravía para huir de
tales conductores. Así que he descubierto que a veces es mejor intercambiar
algunos insultos con ellos hasta que se fatigan y siguen el camino. Ellos tal
vez se sientan aliviados con ese ejercicio y yo me siento seguro de haber
evitado una agresión mayor (no he de ocultar que sentía cierto deseo que los
tipos intentaran agredirme físicamente para probar mis habilidades merciales). Por
eso pongo de cita la situación de Jesús de Nazaret cuando expulsó a los
mercaderes del templo. Él es un santo, es Dios para los cristianos, el ser más
perfecto que jamás ha existido, sin embargo tuvo su arranque de ira. ¿Estuvo
fuera de control? Creo que no, él sabía exactamente lo que hacía. En tal
sentido, manifestar y expresar el enfado cuando se siente no es malo ni
necesariamente refleja falta de control de sí mismo. En defensa de los derechos
propios que cada cual tiene por el mero hecho de existir una persona no debe
ocultar sus emociones consideradas negativas. Por supuesto, se deben expresar
en el momento correcto en el lugar correcto con la persona correcta, para
lograr tal nivel de corrección la persona debe saber exactamente lo que hace.
Así que el autocontrol no se
manifiesta en ocultar las emociones, mostrarse siempre con un buen ánimo y sonreír
a toda situación adversa, sino en saber lo que se hace y conocer los límites
permitidos en el ejercicio de la defensa de la propia persona, de sus derechos
y los derechos de los demás con quienes comparte lugares e intereses comunes.
jueves, 24 de agosto de 2017
"Uke y tory son ying y yang: cada cual contiene algo del otro y eventualmente se convierte en el otro"
Alex Essani
La práctica regular del aikido se
hace en parejas con roles bien definidos de cada uno de los compañeros, uno es
uke (quien recibe la técnica), el otro es tori (quien aplica la técnica). Para
tal ejercicio es necesario que uke inicie un ataque para que tori ejecute una
técnica en respuesta al ataque. Todo esto efectuado dentro de una coreografía
bien definida por el instructor quien define y señala como se debe ejecutar la
técnica. Todo eso asta bien en el marco del aprendizaje y formación del
aikidoka y con el desarrollo de la forma correcta el ejercicio debe evolucionar
a la forma efectiva, es decir, debe llegar al momento en que la forma correcta
pueda ser realmente efectiva contra ukes poco colaborativos o contra
contrincantes que desafían al aikidoka en combates competitivos o reales, lo
cual en cierta medida uno de los fines que cualquier artista marcial busca con
su entrenamiento, que su técnica le sea útil en circunstancias de peligro real.
En el judo, arte marcial
competitivo y olímpico también suelen distinguir a uke y a tori en la práctica,
sin embargo en la competencia, es claro
que el rol no se distingue, ambos contrincantes son tori en tanto que ambos
intentan derribar aplicando su técnica contra el otro, y el papel de uke solo
se identifica cuando uno de los dos cae. En este sentido es que ser uke o tori
son roles que se distinguen solo al finalizar la contienda y no desde el
inicio, cada uno contiene algo del otro cada aikidoka es uke y tori
potencialmente, cada cual puede ser derribado o puede lanzar. Es más, lanzar un
golpe es ya aplicar una técnica, el golpe mismo es una técnica si se recose
como karateka donde el golpear es la técnica. De tal manera que al momento de
la confrontación quien ataca es tori y quien se defiende es uke, y al momento
de aplicar la técnica los roles se invierten, cada uno contiene algo del otro y
eventualmente se convierte en el otro.
Lo mismo ocurre cuando se aprende
la contra técnica, los encadenamientos entre otras formas de practicar el
aikido donde los roles no están definidos y van encaminados a desarrollar la
efectividad de la técnica sin dejar de lado la forma básica. Por eso, si bien
en las exhibiciones y en el entrenamiento regular se concentra en la forma
básica con roles bien definidos de uke y
tori, la práctica debe evolucionar y buscar el sentido real de lo que
identifica al aikido como arte marcial, es decir, encontrar la efectividad que
tiene como estrategia de defensa personal, que en definitiva es que sirva para
salvaguardar la integridad del aikidoka en situaciones de combate contra
agresores violentos, no todos quienes enfrentan al aikidoka están dispuestos a
danzar contra él, el aikido no es una danza, es un arte marcial y como tal
busca el fortalecimiento del espíritu y el cuerpo en la medida que desarrolla
habilidades para la autodefensa, eleva la autoestima y hace del aikidoka una
persona íntegra en toda su dimensiones, al saber que una vez es ying y otra
yang en la rueda de la vida y acepta esta tal cual es, sin juicios ni
pretensiones elevadas más que su propio desarrollo personal.
sábado, 22 de julio de 2017
Colaborar en aikido
Tal vez una de las consignas más
sonadas en la práctica de aikido es “colaborar con el compañero”, pero ¿qué
significa eso exactamente? Y es que la práctica de aikido es kata geiko, es
decir, se da privilegio a la forma tradicional o al estilo que muestra el
maestro del cómo se ejecuta la técnica sobre los principios de efectividad o
practicidad de la misma, es decir sobre el kumite geiko o combate, ya que por
sí, el aikido no tiene combate en el sentido de la competencia o la guerra, pues
el aikido pretende es encontrar la reconciliación y armonía entre los seres
humanos que se revela en los acuerdos pactados entre las partes participantes
en una negociación. Sin embargo, al estar inscripto en el concepto de arte
marcial, la práctica del aikido debe enseñar a lidiar con el compañero como si
fuera un enemigo o la contraparte de una negociación a quien hay que vencer o
convencer para uno mismo salir bien librado de tal trato, lo cual significa no
resignarse a perder ante el otro por evitar el conflicto, es defender los
propios derechos sin dejar de reconocer y respetar los del otro, en otras
palabras, se pretende que ambas partes salgan ganando y, por supuesto, caer en
nuestra cultura tiene un sentido negativo equivalente a la derrota.
Desde mi perspectiva, la práctica
de aikido debe ser formativa, debe conducir al desarrollo mental, físico y
espiritual del aikidoka, y cada técnica más allá de la forma correcta se deba
apuntalar a la comprensión de sí mismo y del compañero, la comprensión del
suceso mismo que se está experimentando, es decir como conducir el ejercicio
del aikido a su comprensión como principio de armonía y acoplamiento al aquí y
ahora de la vivencia. Es decir, el uke y el tori se acomodan y aceptan lo que
pasa en el momento fuera de lo que se supone debería pasar, en otras palabras,
no siempre la técnica debe terminar con la caída de uke, pues este debe ser
sensible a la energía de tori y dejarse guiar sin suponer nada.
El entrenamiento tradicional
japonés denominado “shu-ha-ri (aceptar el kata, diferenciarse el kata y
descartar el kata)” consiste en la evolución del entrenamiento mismo que debe
asumir el practicante de cualquier arte marcial. Al principio someterse al kata
o repetición de los ejercicios para desarrollar su concentración. Luego de
muchos años se debe ir distinguiendo los posibles fallos que existen en el kata
en su estado puro, es ir más allá del kata para estudiar la efectividad de la
técnica. En el nivel más alto de la práctica, ya la ejecución se de manera intuitiva,
espontanea, es meditación en movimiento ejecutado fuera del pensamiento
consciente para ser una técnica pura, es un nivel alcanzado por muy pocos
practicantes casi reservado para los grandes maestros fuera de los títulos
adjudicados por las escuelas.
Teniendo en cuenta estos
detalles, entonces procedamos a entender que es eso de la colaboración en
aikido. Es claro que los principiantes deben practicar la caída y la técnica en
la forma que muestra su instructor, es el momento de acondicionar su cuerpo y
mente al estilo que está estudiando, debe repetir una y otra vez la forma,
estudiar la forma, comprender la forma, es decir, el kata, en ella que se
descube la característica propia del estilo y del arte que se está estudiando.
Es el kihon waza, la técnica básica por medio de la cual se puede comprender
los principios básicos del arte y no del espíritu del practicante, es decir, un
arte que pretende desarrollar e impulsar el crecimiento personal del
practicante no puede solo dar la información que transmite el maestro a sus
estudiantes, debe poco a poco abrirse a las posibilidades reales del aprendiz,
es potenciar sus capacidades, habilidades naturales para que afloren en el
ejercicio del arte. En este sentido es necesario que con el tiempo el alumno se
diferencie del kata, que deje fluir su intuición, que desarrolle “su estilo”
propio sin dejar de lado las características que distinguen el arte. Y es este
sentido que la colaboración que presta los compañeros de aikido no debe ser
solo en el sentido de tirarse cada vez que el tori hace la técnica, sino en
ayudarle a comprenderla y mejorarla al tiempo que se estudia el ukemi mismo, el
cómo es la forma correcta de recibir de acuerdo a la ejecución técnica que
aplica el compañero.
En todo caso se debe tener en
cuenta que la técnica completa va más allá del kihon waza (técnica básica), es además
el ukemi (recibir la técnica), el kaeshi waza (contra técnica), renraku waza (cambiar
de técnica), henka waza (modificación de la técnica). La técnica debe evolucionar
a lo largo del tiempo de entrenamiento gracias al estudio profundo de todas
estas formas de hacer la técnica hasta que se vuelva natural y espontanea en el
practicante que ha crecido desde su categoría de estudiante principiante a la
de gran maestro al final de su vida.
martes, 18 de julio de 2017
AIKIDO POLICIAL: EL AIKIDO ES APLICABLE A LA CALLE?
AIKIDO POLICIAL: EL AIKIDO ES APLICABLE A LA CALLE?: Aunque el popular actor de cine y artista marcial Steven Seagal cuenta tanto con detractores como con seguidores en el mundo del aikido es ...
miércoles, 10 de mayo de 2017
La Técnica Completa
Hay una leyenda del judo, en la que el discípulo del maestro Jigoro Kano, Shiro Saigo, estuvo por varios años entrenando solo hasta que regresa ante su maestro y le dice
— Sensei he creado una nueva técnica
— Maravilloso, enséñamela
Entonces Saigo, con varios de sus compañeros mostró con gran efectividad la ejecución de su nueva técnica
A lo que el Maestro Kano, le solicitó que se la aplicara a él mismo, ante el cual no lograba aplicarla con la efectividad que a sus compañeros, ante la frustración de Saigo, el Maestro Kano le dice:
— Aún no ha creado nada, la técnica completa comprende la contra técnica y sus posibles modificaciones para evitarla.
En Aikido he observado que los practicantes pasan toda su vida dedicados a la técnica básica aprendida de su maestro, pero una técnica no está completa si no se ha estudiado además de su forma básica (kihon waza), su ukemi, la contra técnica (kaeshi waza), su forma modificada (henka Waza) y su variación a otra técnica (renraku waza) en caso que no pueda aplicarla en ciertos casos. Solo hasta que comprenda estos 5 ítem sobre cada técnica se podrá decir que ha aprendido una técnica.
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